Según la oposición, no es democrático que se amedrente a los representantes y a los senadores

La parábola dibujada del momento actual, es que hace cuatro años, los hombres que levantaron las armas con la frente en alto, frente a un estilo deo gobierno particularmente diferente, entraron a la Casa de Nariño estando protegido, mientras que estaban llegando como Dios manda: camiones grises oscuros para cumplir con lo establecido y que sea como de costumbre, aunque sea necesario para ocupar una oficina a lo Petro, necesariamente informar lo que sucederá con los últimos detalles antes de la salida del poder en plena instalación del Congreso de la República.
Mientras tanto, el jefe de Estado, Gustavo Petro, mostró como si fuera su propio trabajo instantáneo: su análisis en materia de economía, salud, educación, entre otros temas más en Colombia.
Al terminar el discurso, pasó todo lo contrario. Petro no quiso escuchar atentamente los mensajes opositores para ver si han habido errores con base a lo dicho: estaban los senadores Andrés Forero (Centro Democrático) y sin darle chance a Enrique Gómez, fundador del Movimiento Salvación Nacional, partido del ‘Tigre’. Su respuesta fue inmediata al no dejar de responder muy bien en temas de análisis. El presidente saliente se aferró más de lo normal, una vez más de lo que se refleja idealmente como la ‘normalidad’ suya y a la paz que, según él, logró para el país.
En pocas palabras, resumió parte de su currículum vital, destacando la trayectoria del parlamento y la mención de los nuevos senadores y cámaras que formarán parte de ella, sin mencionar la planeación de una Asamblea Constituyente, estrategia que fue cancelada por el gobierno nacional, además de que muchos ministros querrían aplicar las reformas como la salud, la tributaria y la Jurisdicción Agraria, pronunciando los discursos que las nuevas posturas políticas deberán contribuir.
El mandatario exigió respeto al Congreso, como una institución fundamental y que, en vez de comentar sucesos similares por escenificar la convocatoria de la anterior asamblea durante la instalación de las Cámaras, seguía con el análisis de desconocer la victoria de Abelardo de la Espriella y el gobernar bien el Capitolio: ‘Yo entré aquí hace 35 años por primera vez, como representante a la Cámara por Cundinamarca; fui de la primera generación de congresistas después de que se declarara la Constitución de 1990. Un siglo duró la del 86, fue el Partido Liberal el que se enfrentó durante ese siglo, unas veces armado y otras desarmado, a una Constitución autoritaria. Fracasó en el intento, finalmente todo terminó en un genocidio liberal y un acuerdo de paz entre liberales y conservadores’.
Petro les dijo a los interlocutores que representan a Colombia, lo que, en su opinión, será especial para mantener el cumplimiento de sus derechos al momento de guiar al país por el buen camino. Como parte de la prueba de un gobierno que brindó oportunidades a las nuevas generaciones, mencionó que el 35% del Congreso terminó con una orden de prisión que, no lo ordenó el mismo parlamento, sino la Corte Suprema de Justicia.
Ahora sí
Lidio García, presidente saliente del Senado, reafirmó que el Congreso comenzará inmediatamente a debatir unas estrategias más adecuadas para que el proceso político tenga buen impulso. ‘Quien ha recibido la oportunidad de gobernar, tiene también el deber de protegerla (…) Ningún presidente fortalece las instituciones cuando las desacredita sin pruebas’. Con cierta retórica, García logró evitar toda improvisación que llegue para despedirse con honores al sitio parlamentario, anticipando que el cambio no será fácil. ‘Mi reconocimiento al nuevo presidente Abelardo de la Espriella (…) He visto en él creatividad, disciplina, carácter, sentido de país. Le deseo a él el mayor de los éxitos, porque su éxito será también el de toda Colombia’, afirmó García, respaldando al nuevo gobierno entrante que llega el 7 de agosto.