Resultados de ansiedad muestra la mayor participación de la historia para haber un ganador claro en la jornada electoral

AP
Jerusalén, 28 de octubre (AP).- Los israelíes observaban ansiosos cómo se perfilaban los resultados electorales el miércoles después de que muchos votantes asestaran un revés al gobierno de ultraderecha del primer ministro, Benjamin Netanyahu, con la mayor participación en más de un cuarto de siglo. Las encuestas de salida indicaban que no había un ganador claro y que podrían avecinarse semanas de negociaciones.
Las facciones lideradas por árabes habrían logrado un resultado histórico, pero no estaba claro si los opositores al gobierno —que, según los sondeos a boca de urna, tendrían una mayoría en el próximo parlamento— están dispuestos a formar una coalición con ellas. Todo lo que rodea a los palestinos y sus descendientes sigue siendo un asunto increíblemente sensible en Israel.
Netanyahu se mostró desafiante a primera hora del miércoles mientras busca seguir siendo el primer ministro que más tiempo ha permanecido en el cargo en el país. Descartó la idea de una alianza con formaciones árabes —cuyos votantes representan el 20% de la población de Israel— por considerarla una traición.
“Debemos establecer un gobierno fuerte, de derechas y nacionalista”, afirmó Netanyahu. “No debemos poner en peligro a Israel y establecer un gobierno que dependa de partidos árabes antisionistas”.
Su principal rival, su exjefe militar, el centrista Gadi Eisenkot, ha dejado abierta la puerta a asociarse con partidos árabes bajo ciertas condiciones, incluyendo el reconocimiento de Israel como un Estado judío y de Hamás como un grupo extremista. Algunos posibles socios, sin embargo, han descartado esa opción. Queda por ver si cambiarán de opinión para apartar a Netanyahu del poder.
Con el 60% del escrutinio, el Likud de Netanyahu tenía el 21,4 % de los votos y el partido Yashar de Eisenkot el 16,2 %. Cualquiera de los dos necesitaría formar una coalición. El recuento del Comité Central de Elecciones de Israel no indica cuántos diputados tendrá cada uno en el parlamento, la Knéset, de 120 escaños.
Por ahora, el resultado del Likud es inferior al de las últimas elecciones, en 2022, cuando sacó el el 23,4%.
Los resultados sugieren que los rivales de Netanyahu no pudieron capitalizar como esperaban la ira y el dolor provocados por el ataque del 7 de octubre de 2023, liderado por Hamás, y tres años de guerra, para apartarlo del poder definitivamente.
Uno de los claros perdedores de los comicios del martes fue el ministro de Seguridad Nacional, el ultraderechista Itamar Ben-Gvir, quien para muchos israelíes representaba la peor faceta del gobierno de Netanyahu al burlarse abiertamente de detenidos palestinos y sostener que muchos de los habitantes de Gaza “ni siquiera son personas”.
La participación fue del 77,7%, la más alta desde 1999. Los resultados definitivos se esperan para los próximos días, incluyendo los de los cientos de miles de votos en ausencia que aún no se han contabilizado. Entre ellos hay personal militar, diplomáticos y otros.
Netanyahu sufre un revés, pero no una derrota total
El líder israelí parecía haber recibido un castigo de los votantes decepcionados por su alianza con la extrema derecha y enfadados por las exenciones al servicio militar concedidas a la numerosa población ultraortodoxa judía.
Los sondeos de salida de las principales televisoras israelíes indicaban que la coalición gobernante de Netanyahu se redujo, pero que el Likud seguiría siendo el más votado y el mejor posicionado para que el presidente de Israel, Isaac Herzog, le encargue la formación del nuevo gobierno. Herzog no está obligado a elegir a la formación con más representantes.
Las encuestas a pie de urna indicaban que el bloque de Netanyahu y el de Eisenkot sacaron cada uno alrededor de 51 escaños, y que los partidos árabes lograron cerca de 18. Eso prepara el terreno para semanas de negociaciones política antes de que se designe a un primer ministro, o se convoquen nuevos comicios.
El camino más sencillo hacia una mayoría parlamentaria implicaría que Eisenkot se aliara con partidos liderados por árabes, pero eso podría resultar políticamente difícil. En un discurso en la madrugada del miércoles centrado en la unidad nacional, Eisenkot se comprometió a formar un gobierno y prometió “una nueva era, una era de esperanza”.
Partidos liderados por árabes podrían tener la llave
Ante el fuerte desempeño electoral de los partidos árabes, los israelíes enfrentan ahora un duro debate.
“No tenemos futuro aquí si no dejamos de tener miedo. Y si no dejamos de lado el racismo. Ya no debemos aceptar la división racista de Netanyahu entre votos judíos y votos árabes”, dijo en X el líder del partido Demócratas, Yair Golan. Su formación está a favor de incorporar a los partidos liderados por árabes de Israel a la coalición.
Los ciudadanos árabes de Israel, descendientes de palestinos que permanecieron en el Estado tras su creación en 1948, ocupan puestos de alto nivel en muchos sectores, pero enfrentan discriminación y a menudo son vistos con recelo por su solidaridad con la causa palestina. Esa sospecha se ha intensificado desde el 7 de octubre, aunque entre los fallecidos y capturados también había ciudadanos palestinos de Israel.
Netanyahu había advertido que los partidos árabes podían decidir el resultado de la elección afirmando que acudirían a las urnas en “números sin precedentes”. El mandatario no trabajará con los liderados por árabes, y las formaciones han descartado también esa opción.
El ambiente era de alegría en la sede de la Lista Árabe Unida, el único partido árabe que alguna vez ha entrado en una coalición de gobierno. Aunque fue breve, ocurrió en 2021.
“Estamos aquí, no estamos al margen”, declaró el líder del partido, Mansour Abbas.
Si nadie lo consigue, los israelíes podrían volver a las urnas a comienzos del próximo año. Israel celebró cinco elecciones entre abril de 2019 y noviembre de 2022 debido a un estancamiento similar. No está claro si miles de israelíes que viven en el extranjero volverían a volar a casa para votar, y si los votantes árabes volverían a acudir en masa a las urnas.
También son posibles los gobiernos minoritarios, pero dependen del apoyo o la cooperación de formaciones ajenas al ejecutivo para aprobar leyes.
Actitud ante un divisivo Netanyahu marcará los próximos días
La contienda fue vista ampliamente como un referéndum sobre los casi 17 años de gobierno ininterrumpido de Netanyahu. Los israelíes ya estaban divididos antes incluso del ataque más letal en la historia del país. Las guerras resultantes, junto con la violencia de colonos en la Cisjordania ocupada, han avivado la indignación mundial, tensando los lazos con los aliados más cercanos y alimentando el repunte del antisemitismo.
Los partidarios de Netanyahu consideran que está protegiendo la seguridad del país y su identidad judía frente a la presión internacional y a las élites liberales.
Sus detractores sostienen que el mandatario, acosado por un juicio por corrupción en curso, prolongó la guerra en Gaza y su crisis de rehenes por razones políticas. Afirman que está socavando la independencia del poder judicial. Y acusan a su gobierno de permitir que los judíos ultraortodoxos eviten el servicio militar obligatorio.
Eisenkot es visto por sus simpatizantes como un líder capaz, con credenciales de seguridad intachables. Su hijo y dos sobrinos murieron en Gaza, y quienes lo respaldan creen que siente profundamente el dolor que aún recorre Israel. Los partidos que probablemente lo apoyarían han prometido mejorar la posición internacional de Israel y trabajar para reclutar a los ultraortodoxos, al tiempo que refuerzan la independencia del poder judicial. AP