Balance de una gestión política
Bajo la batuta como director de orquesta a lo Leo del presidente Gustavo Petro, en materia de política exterior, no podía imaginar que de alguna manera podía haber permanecido intacto en sus encuentros para mantener dichas relaciones con países, ya que su imagen internacional logró resurgir en las profundidades de un agua o al menos se podría decir que las expresiones son ciertas, ya que se ganó gradualmente la confianza en los mercados, el respeto de importantes compromisos internacionales y se tomó en cuenta el valor económico con acuerdos formidables no sólo en esa área disciplinaria, sino además en temas comerciales y judiciales.
Algunos observadores afirman que la gestión diplomática de Petro no lanzó grandes resultados en materia del período que se obtuvo en cuatro años, en virtud de que fue la voz de Colombia cuando salió a las calles, o al menos en las representaciones internacionales, pero en algunas materias como en derechos humanos, economía, seguridad, salud, entre otros, dejó mucho que desear. Aunque, parezca lo posible que pudo mantener su materia de proyectos y objetivos claros que la acción se concretó con Bogotá de forma eficiente, no ha tenido una pinta de afirmar cualquier situación en la capital.
Principalmente en el Gobierno entrante de Petro, se desarrolló una política exterior dedicada a la cooperación y a la solidaridad, con interesantes temas que vinieron a darle variedad a cualquier recurso político que tome en cuenta los entornos geográficos para analizarse de inmediato: el fortalecer los foros regionales y hemisféricos, la concertación estratégicamente en el avance económico, el emerger la silueta hacia el continente asiático, captar inversiones forzadas sobre modernizarlo con nuevas inversiones foráneas y modernizar todo el Servicio Exterior.
Vimos en esa línea del cómo el gobierno se interpuso para modificar los niveles globales que se hacen en los ajustes contra el gobierno de Estados Unidos que, si bien no fue su socio comercial como la izquierda política lo cree actualmente, se abrieron nuevas posibilidades de integración con Brasil y Colombia, respaldar el proceso de apertura económica con sólo fomentar las relaciones diplomáticas y comerciales para contribuir con la unidad latinoamericana con la participación activa en diferentes mecanismos públicos.
Los entornos inmediatos
Lo que no se puede negar durante la administración, es que depositó las relaciones con Venezuela durante los primeros años. Una fecunda historia comenzó con que cuando llegó a la Casa de Nariño, y realiza una visita a Caracas en 2022 para comenzar con los tratados políticos y reabrir oportunamente las embajadas de dichos países, guiando además el cambio posterior bilateral.
Es curioso que haya una dinámica que imprimen entre los presidentes para firmar asuntos comunes, cuando realmente una relación entre países vecinos florece entre Venezuela y Colombia, pasando por una agencia de tres temas: su regreso, la cultura y la posición política de cada uno, ante un amplio ‘fantasmal’ de intercambios que son completamente basados en complementar sus economías con un diálogo político.
Ambos presidentes realizan visitas de Estado y forman acuerdos, sin lugar a dudas, porque Colombia y Venezuela siempre han sido países en las que la frontera ha abierto sus puertas, mediante el cual pudo pasar cualquier cosa cuando Nicolás Maduro le dio el tatequieto y rompió las relaciones.
Con Argentina antes las relaciones tenían un buen toque, pero con la llegada de Javier Milei a la Presidencia, sufrieron el síndrome de la montaña rusa, aunque no se hable tanto en el país, ostensiblemente.
Sin embargo, con el ejército, Colombia instaló el apoyo de operaciones estratégicas de orden público e instalaron unos acuerdos en cooperación militar y un mecanismo de incidentes que son verificados.
Pero en el último año, los problemas internacionales con Israel fueron reducidos por el mismo gobierno, de esta índole, se redujeron hasta casi desaparecer a sus embajadores, mientras que en las inversiones y el intercambio de bienes y servicios, no se haya dado consolidación.
Con Palestina se iniciaron las gestiones para ‘globalizar’ sus instituciones para ayudar en lo que políticamente se usó para las ayudas en Gaza, mientras que la guerra marchaba por el papel de los malos oficios sin dar mayor avance.