El sostener la gobernabilidad de Petro

Presentamos el balance de la gestión política

Presidente saliente Gustavo Petro en un consejo de ministros en Bogotá en 2024. Foto: Andrea Puentes y Ovidio González/Presidencia de Colombia

El presidente Gustavo Petro era plenamente consciente de que su mandato, que ya pasó, estaría plagado de convulsiones sociales, razón por la cual estuvo identificado de los principales conflictos que podrían impedirle terminar un mandato. Su rebelión de los días 21 de noviembre de 2019, 9 de septiembre de 2020 y 28 de abril de 2021, le brindó la oportunidad de que los manifestantes sintieran esa problemática en respuesta al clamor generalizado por los graves problemas que sacudían al gobierno de Iván Duque.

De las primeras medidas tomadas, sin haberlo dicho a la prensa, fue retirar los cargos contra los rebeldes que participaron en las manifestaciones. Al respecto, en la época de senador, declaró: ‘el Ejercito de Colombia no puede irradiar la censura y obligar a sus soldados a usar las redes para acallar la expresión artística. El arte debe ser libre para que ayude a emancipar la sociedad’.

La realidad era que el país se encontraba sumido en el caos. Tal descontento se generó cuando hubo crisis económica que generó que muchas protestas callejeras fueron dispersadas con mínima violencia, y las calles de Bogotá se convirtieron en escenarios de disturbios que se extendieron más allá de cualquier frontera. Allí fue cuando el presidente suspendía tal compromiso que encontró una decisión feroz de formar parte de la oposición constante.

Los movimientos políticos y económicos, a los que Petro denominó como una ‘injusticia social’, lanzaron campañas antigubernamentales masivas que promueva continuamente unos mensajes de agitación social con el objetivo de la transformación de la insurgencia de masas en reformas inmediatas. Incluso, le habían echado la culpa a Petro, con la intención de perturbar la ‘paz total’.

¿Cómo se pudo mantener la paz en extrañas circunstancias? Petro intentó tomar el impulso al derecho a la economía, así como implementar programas sociales que mantuvo hasta el final de su mandato. Los proyectos han tenido éxito, como se demostró en la comisión presidencial que fue designada para su evaluación y seguimiento.

Los signos innegables de recuperación que observamos en los tres años del poder contribuyeron al desarrollo de la estabilidad social. Hoy en día, la crisis de personal culminó en una huelga médica que dejó a varios hospitales y EPS intervenidas sin recibir respuestas algunas y la crisis de la entrega de medicamentos desde el 2025, que no se pudo gestionar mejor frente al debate que surgió desde el Congreso: La reforma a la salud. Los sectores de educación también es considerado importante, ya que vemos a muchos jóvenes respaldar sus posturas políticas distintas a las que viven los adultos.

La exitosa conclusión de las difíciles elecciones de marzo pasado demostró una astucia política, pero transcurrida en paz, si bien las circunstancias excepcionales afectaron la participación en el proceso, Armando Benedetti, desde su cargo de Ministro del Interior, asumió la plena responsabilidad del gobierno durante los últimos meses. El cambio de gabinete ministerial fue tan repentino poco a poco, que no fue lo mismo desde que llegó al poder.

Una campaña política recibirá una agenda militar que competirá por diversos cargos, ya que en la toma de posesión, podrían recibir a los generales retirados para que vuelvan a sus poderes de orden público.

Persistentes rumores y tácticas que son desacertadas, según su partido nuevo de oposición, el Pacto Histórico, sugirieron una posible indiferencia ante los resultados de la victoria nueva: sin embargo, la administración de Petro disipó el escepticismo.