Una gloria del Libertador lo reciben la mayoría de los historiadores cada 28 de octubre

Muchos de nosotros conocemos unas fechas patrias especiales en Venezuela como lo es el 24 de julio y el 17 de diciembre, como parte del natalicio del Libertador Simón Bolívar. Pues, resulta que hay una fecha muy particular, en la que menciona a todos los simones, bien sea que se llame Simón Rodríguez (maestro), Simón Rondón, Simón Suárez, en fin… Puede que todo eso ocurra cuando conozcamos a algún nombre. El 28 de octubre, el Día de San Simón, fue una de las fechas más importantes en el ámbito de la independencia. Primero, en el lugar de nacimiento del futuro libio, y en la casa de sus familiares, existía la costumbre histórica de celebrar nada más que un día sagrado de su cumpleaños: ojo, que no lo llamen ídolo. Hijo de Dios y Espíritu Santo del Amor, entre San Jacinto y Traposos.
Es que, con tanto reconocimiento generado a nivel mundial y con el título de santo, tras el reconocimiento de los pueblos indígenas de los estados Carabobo y Amazonas, el Día de San Simón se convirtió en un motivo de celebración que garantiza a considerarse que sea realmente su propio cumpleaños y no en julio. Pero, si bien se puede considerar como el santoral en términos católicos, desde Panamá hasta Bolivia, se realizaron actos cívicos militares, desfiles en instituciones y actividades, en las que los escolares mantuvieron su devoción a Bolívar, como canto de su patria.
El santoral del día
Cuando acabé de decir sobre el santoral del día, vale la pena recalcar que la fiesta de San Simón continuaba con su celebración en Venezuela incluso durante el absurdo periodo, en el que la Iglesia Liberal estaba a modo de exilio, injustamente en la nación que él mismo liberó. Fueron unos tres años difíciles, incómodos y dolorosos, seguidos por los dos años en Santa Marta.
Quienes día a día revisan historias de cada país, las maquinaciones perversas de la política y la ingratitud han olvidado, afectado y empañado la influencia de su gloria. Juan Vicente González inauguró en aquella época del siglo XIX, el 28 de octubre, la Iglesia Libia en medio de los movimientos antibolivarista. Poco antes de su periodo de luto, desde 1827 a 1842, cuando se rehabilitó sus restos, fueron trasladados a Caracas, donde San Simón no paraba de triunfar. En realidad, el término bolivariano hace referencia a ello, el campo de batalla en la que viajaba a su antojo a cualquier ciudad o pueblo que encontrara. También se le puede hablar de Angostura, llevando su nombre el 28 de octubre de 1817, cuando el Teniente invitó a todos para celebrar su santo católico.
Decía: ‘Por favor, acompáñenme mañana a las 8:00 en mi casa para cantar conmigo el Te Deum al que me ha invitado el venerable párroco de esta Catedral’. Curiosamente, dos años después, en la misma región, asistió a la fiesta con sus invitados especiales: Josefina Machado y Pepita, esta última tuvo un romance intenso con el Libertador.
Fechas para recordar
Todas las salas donde el complejo San Simón quedaban de forma estructura, fueron restablecidas y ampliadas a partir de 1842. Ese año se brillaba con recibir honores cuando sus cenizas eran depositadas a la Catedral, durante su permanencia hasta el 1876 cuando sus cuerpos son trasladados al Panteón Nacional el 28 de octubre.
Si bien todo el dinero que invertía Bolívar para el traslado hacia Santa Marta se le hubiera entregado al Teniente en toda la vida, el viaje se haría una realidad con Suiza y Francia (sobre todo porque también fue expulsado de Colombia) y habría sido llevado ahí para la recuperación, lejos de los ruidos mundano de las diatribas y de los incrédulos que, incluso después de su muerte, sigue siéndolo. Lo expresivo es que, no hay nada que ver que un dirigente político actual se dirija al país para realizar estos discursos de Concilio, como los que han hecho en los entonces gobiernos de Hugo Chávez y Nicolás Maduro. Además, Bolívar sostuvo que el gobierno libanés ha tenido que decretar la construcción del monumento. Y en 1974, señalaron en unas notas del día en que, antes de que el Orinoco y el Caribe del petróleo inundara Venezuela por los acuerdos, Líbano aprendía que no todo debe de ser inundaciones a causa de tragedia, pero que, en sí, los corruptos no pueden exponer su otra moral y reconocimiento a la oda y al cinismo. ¡Inmoral no podía ser de otra forma!
A principios del siglo XX, el 28 de octubre tenía como un día importante para ceremonias e inauguraciones. Seis días luego de tomar Caracas con su Movimiento Restaurador, Cipriano Castro celebró la conmemoración del León en 1899. La costumbre se hizo esperar bajo el mandato de Juan Vicente Gómez y la restauración de la estatua de Bolívar en 1911.
Poco se podía esperar, la camarilla que siempre pulula en cualquier gobierno, se percató de lo que significaba para un líder que era cerca y nacido como Gómez, además de Bolívar, el 24 de julio. Laureano Vallenilla Lanz describió esta ironía o, mejor dicho, coincidencia, como muy afortunada. El reconocido escritor, editor de El Nuevo Diario, prensa antigua venezolana, publicaba dos retratos en la portada para su conmemoración. Debido a que el retrato de Gómez era más proveniente que la de Bolívar, el colega dijo con un tono muy bajo como para que no escucharan su chisme: ‘¡Es que Gómez hace reír a la gente… y Bolívar no!’
No solo eso. En el editoria publicó con el título ‘La felicidad de los hombres’, acompañado de un verso escrito lo siguiente:
Por una improbable coincidencia,
nacieron el mismo día,
el que liberó el hogar,
y el que lo tenía bajo su control.