Las autoridades buscan manejos de vías alternas que solo pueden solucionar los problemas de movilidad durante los puentes festivos y manifestaciones

Son las cinco y treinta de la tarde y empieza a anochecer. Faltaban aproximadamente tres horas para que cualquiera tenga que entrar a su puesto de trabajo, es decir, comerciantes nocturnos. Por lo menos hay que decir que faltaban como dos horas para que cualquier cliente entre y compre lo que necesite o que llegue para llevar un producto. Sin embargo, miles de comerciantes de los soachunos comenzaban su jornada que alargaba hasta bien entrada la medianoche.
La razón por la cual los residentes del lado del área metropolitana nunca ven el sol en su casa, sino en Bogotá, es debido a que es la única vía de entrada y salida: por consecuencia, está bloqueada. No solo pasa con manifestaciones, sino que la Autopista Sur es el pan de cada día, en el que los habitantes de San Marcos, Amistad y El Sol y otros barrios alternos, lavan sus pecados.
Muchas han sido las etapas de conseguir alternativas que se han logrado encontrar a lo largo de estos nueve años que pude imaginar para aliviar todo un tramo vial que, en su época, permitió a gran parte de Cundinamarca, poniendo a toda una escala de la capital a poco menos de media hora de su poder.
Es evidente decir que la tardanza en solucionar el problema fue mantener un crecimiento importante en la región, pero carecía de tomar mucho en cuenta tener las estaciones de TransMilenio que, si bien no operaba en condiciones en las últimas horas, servía a un volúmen incrementado de usuarios afectados.
Hay estudios que marcaron desde la Dirección de Tránsito y Transporte Terrestre que se esperó un crecimiento de los vehículos entrante y saliente de la ciudad, poco más de lo que se reportó especialmente en los puentes festivos.
Es más, la Autopista Sur a pocos minutos de llegar al Terminal del Sur no solamente está colapsada por tener una insuficiencia enorme para un tiempo estimado de 200 mil vehículos los fines de semana, sino además que el problema puede empeorar cuando estamos en temporadas de lluvia, cuando son frecuentes los derrumbes en cada municipio de Cundinamarca, los barrios ubicados al borde de la misma que agregar, además de basura, inseguridad, mantenimientos complicados de cada red de servicio público, entre otras cosas.
Ambiciones con la Gobernación pendiente
La esperanza de mantener lista las obras rápidas para el departamento puede ser que se defina de algo a través de un grandioso respaldo por la consolidación del Plan de Desarrollo Municipal y el Ordenamiento Territorial, con un periodo nuevo que iniciaría a partir del 2028. Con esto, los ciudadanos, dependiendo de la votación correspondiente, se aliviaría sustancialmente el tránsito automotor, debido a que más de 300 mil personas se pueden movilizar en diferentes puntos al utilizar sistemas de transporte como el Metro de Bogotá o el TransMilenio, además del Cable Aéreo de Soacha.
El recorrido desde Bogotá a Cundinamarca, se podría hacerse en un lapso no menor de 10 minutos, con solo terminar las estaciones que posee en la estructuración de la Línea 3 del Metro. También está previsto la fase IV de TransMilenio que estaría en conexión con la Av. Ciudad de Cali, además de una línea de metrobuses que trasladan actualmente a los usuarios desde las localidades más lejanas (como Bosa, Despensa, León XIII, Terreros y San Mateo C.C. Unisur), después de haber llegado al Terminal del Pasajeros.
Estos últimos permanecieron cerrados cuando se presentó una manifestación de comerciantes en horas de la tarde-noche. Aquí no había ninguna alternativa. Esto quiere decir que la carretera puede anteriormente no ser vital para muchos, aunque sea la única alternativa mientras tanto.
Bajo las obras actuales para una buena administración, también se estaría aplicando un cambio enorme en el municipio Soacha, ya que su alcaldía está buscando la manera de que deje de ser una ‘ciudad dormitorio’ y transformarse en una ciudad de desarrollos autónomos. Se trata de un programa que se adelantó con el equipo del Hábitat y Vivienda denominada ‘Mejora tu casa’ y que dispone de unas mejorías para miles de familias, en caso de quedar afectadas por diferentes puntos.
Retomando a la movilidad, el financiamiento de construir una nueva estación de TransMilenio puede ser novedoso para el municipio, llamado ‘El Vínculo’. Este proyecto, debido a la inversión, no ha tenido suficiente conocimiento dentro de los posibles financistas.
Soluciones
Basta darse un paseo un fin de semana por toda la Autopista Sur para observar el desarrollo creciente comercial a orillas de la carretera. Centros comerciales como el ya mencionado Unisur y Ventura Terreros se alternan con otros más modestos que tienen una gran variedad de bienes y servicios para todos los gustos.
Ellos representan uno de los ingresos para los servicios municipales de la zona, pero al parecer, no han tomado en cuenta el acceso mientras hay un accidente de tránsito o una manifestación.
No importaban cuántos metros había que construir con la mayor cantidad de desarrollos comerciales, pero si se los presentó a la gobernación con un proyecto paralelo, mejor dicho, el cliente le estaría dando un poco de importancia.
Por lo menos 25.000 metros de cada carretera tiene buena pinta para estudiar lo que es su funcionamiento que contempla lo paralelo para los buenos pasos que le otorgen a vehículos, bicicletas y patines, con aspectos que se desarrollaron tomando en cuenta la población estudiantil de cada zona, donde deben tomar la Autopista Sur para ir en vehículo a sus planteles. Lo particular de ese modo, es que se les está brindando la posibilidad de llevarse sus bicicletas a la escuela, algo novedoso en el municipio, ya que no se trataría de un remarcado cabal, sino de encontrar atajos y de movilizarse más rápido, además de encontrar una vía separada.
El caso del municipio Sibaté, que queda a pocos metros de Soacha también es algo delicado, dado que a pesar de ser un espacio pequeño con locales comerciales y con pura lealtad de que es Colombia, no tiene ni vía alterna. Todavía está en pañales la esperada vía de Sibaté – Chusacá, que conecta respectivamente con el tercer carril de Bogotá – Girardot, con una generación del alto flujo del tráfico desviado y constantes colapsos que se encuentran en manejos viales, por lo que exigieron a las autoridades que valoren mucho al contrato de usar excedentes para cada peaje y financiar completamente para realizar la segunda calzada con ciclorrutas urgentes.
La Contraloría de Cundinamarca también destapó la tapa de botella cuando se refirió al escándalo que ocurre en la Malla Vial Urbana, con un destino inocuo que termina recuperando las vías internas del municipio que superan una barrera superior a los 80 millones de pesos con un mal asentamiento y deficiencias de las rampas para acceder a ella, lo cual significa que el contratista no cumplió con el objetivo.
Estas carreteras es uno de los vasos que se comunican en sí para la entrada y salida hacia Bogotá por el sur, así como en Soacha, que representa una única alternativa cuando disponemos de grandes trancas en la Autopista Sur a pesar de las condiciones deficientes.