La Bogotá de Humboldt

Plaza de Bolívar

Foto: @mariterebraschi/IG

Aquellos pasos que se dieron a conocer comenzando el siglo XIX, en 1800, Humboldt dijo alguna vez el Arzobispo ‘nos había enviado su carroza, y con ella vinieron los notables de la ciudad, por lo cual entramos con un séquito de más de sesenta personas montadas a caballo’.

Como en todos los paseos e historias que se logran apreciar en este peraonaje, basta con afirmar que encontró la forma de que diga en un principio que iban a visitar a Mutis, un sacerdote amigo que por su apoyo vertiginoso en la Corte, lo dieron en cosas ciertas que lleguen con personalidad a la ciudad cuando el país todavía se mantenía a causa del entonces mandatario y libertador, Simón Bolívar.

‘Por exigencias de la etiqueta, el Virrey no puede comer en la Capital en compañía de nadie, y así nos invitó a su residencia campestre de Fucha. Mutis había mandado habilitar para nosotros una casa cerca de la suya, y nos trató con extrema afabilidad. Es un anciano y venerable sacerdote de unos 72 años, muy rico además: el Rey paga 10 000 duros anuales por la Expedición’. ¿Usted vio que es un comentario muy ‘humboldtiano’? Es muy interesante como testimonio analizar ante los debates que se están generando, ante el uso de carruajes por todos lados y en inmensos valles donde se siente un descanso, pero familiar y no eterna… Está surcado de territorios abruptos, zonas inseguras, callejones por comercios de San Victorino, en fin.

En ese Bogotá que se pudo apreciar antes de 16 años de que la destruyera el gran terremoto, también le llamó la atención cómo era la sala para una misa en la Catedral Primada para 1.500 o 1.800 personas en las que buscaban a todos los seres humanos como ‘cobertura para ver a todas las personas ya sean reconocidas o no’.

De los recorridos de Alexander von Humboldt por las plazas, calles y alrededores de la hermosa, culta y amada Bogotá que tanto les agradó (cuando en su nombre anterior se llamaba Plaza Mayor), quedarían unos testimonios fotográficos medio siglo después, por cuenta de la ciencia y el sin afán de dos artistas centro-europeos, Jean-Baptiste Louis Gros y Ernest Bougarel, que captaron entre los años 1840 y desde 1902, respectivamente la Bogotá y la Colombia que encontraba una luz brillante, lleno de maravillosas fotos nítidamente potente, a las cuales se refirió respectivamente a lo que la prensa lo detalla hoy en día y en biografías en diferentes programas de televisión y radio: Fotografía y La Bogotá de Bolívar.

Al estar con Mutis compartiendo un buen rato, lo apoyaban con algo de dinero al señor von Humboldt, quien lo hizo emocionar al mostrarle una evidencia de lo que sería el mapa de la región del Norte de Amazonas como parte de una geografía que el sabio lo había comprendido como parte de las pruebas artísticas en su juventud. Una extraordinaria foto se dio a conocer en elementos biográficos, donde el original lo podemos encontrar en la Biblioteca Nacional de Colombia y en el Jardín Botánico de Madrid.

Quizás puede que Bogotá alcance más de diez millones y pico de habitantes, ya que el DANE no registraba desde hace tres años una cifra histórica que, si bien fueron a causa de diferentes batallas por las revoluciones posteriores, el terremoto de 1817, la emigración a Oriente, las epidemias, entre otros, sigue siendo una capital de oportunidades. Aquella Bogotá en los 1800, había llegado a tener 21.000 (veintiún mil habitantes), lo que era poco y nada que los otros 30.000 (treinta mil) de Baltimore y de Boston, dos importantes ciudades de Estados Unidos. Ni hablar de las barreras de Caracas, Venezuela, quien disponía de más de 50.000 (cincuenta mil) para ser específicos con los censos poblacionales de esos siglos.