Rectoría rechazó los sucesos en las últimas horas

Los hechos de violencia registrados en la Universidad Nacional de Colombia sede Bogotá en las últimas horas que dejaron tres estudiantes heridos por parte de encapuchados fue rechazado por la junta directiva, según el docente Diego Torres, un activista científico y físico, miembro de la junta de la UNAL.
Explica que, en horas de la noche de este miércoles, estuvieron signados por un grupo de personas cubiertas, quienes supuestamente estaban limitando la posibilidad de ocupar todo un campus para cometer actos vandálicos y poner pancartas que estaban a largo plazo, las cuales estaban precedidas por un grupo que salen a manifestarse y que implicaban este tipo de visiones.
Añade Torres que el estudiante, identificado como Kevin Arregui, fue destinado como la no primera vez que les hacían agresiones por parte de personas desconocidas, cuyos resultados no se alcanzaron por diferentes motivos y por la junta directiva de la rectoría, derivado específicamente de los sindicatos que crean a cada rato la institución educativa.
El motivo de las denuncias ejecutadas por Kevin, fue ‘por hacer y denunciar hechos probados y ciertos’, dijo el docente.
Para el estudiante, quien fue entrevistado por varios medios de comunicación, las limitaciones fueron implicadas que solo ocurrieran para evitar lesiones a mayores. De hecho, las investigaciones que se recopilaron gracias a Noticias RCN, fue medido a partir de una cámara en modo nocturna, en el que la apreciación de los testimonios era que presuntamente iban a retirar una pancarta y, al ver esto los agresores, vino el lapso desigual. No obstante, el docente destaca las investigaciones judiciales, exclusivamente, desde el campus universitario. Sobre las crisis tuvo una fuerte incidencia en cuestiones de viaje, ya que vino desde el Huila con cambios altos en sus fondos.

‘Me siento acosado, me siento hostigado’.
Tal investigación lo lleva a sugerir al estudiante el qué debe hacer para evitar cualquier denuncia, ya que no es la primera vez que en su escatimar tiene su reformulación donde se pueden incluir las denuncias de los agresores para combatir este problema.
El aspecto lo puede observar con urgencia, pero que se necesita mejorar siempre el status de la comunidad educativa: ‘La violencia no puede permitirse, venga de donde venga, y menos en la Universidad Nacional de Colombia. Le pido a la universidad, a las autoridades universitarias y a las autoridades competentes el iniciar la investigación y llevarla hasta las últimas consecuencias. Comunidad académica, es tiempo de rechazar todo tipo de violencia dentro del campus. Somos más de cincuenta y seis mil estudiantes, más de tres mil profesores y miles de trabajadores que no queremos la violencia. No más miedo en nuestra Universidad Nacional de Colombia. No más’.
La tarea implica investigar un caso que pueda eliminar a toda costa la posibilidad de mantener al margen de los hechos que ocurren no solo en una universidad como la Nacional, sino en toda institución educativa: ‘Absolutamente nada justifica la violencia contra los miembros de la Universidad Nacional. Mientras envío este video, se desarrollan los hechos y le pido mesura a la comunidad académica. Se deben mantener los canales de comunicación, pero al mismo tiempo pido que se rechace todo tipo de acción violenta y de agresiones’.