Los oficialistas tumbaron rejillas negras para criticar a la prensa colombiana antes del discurso del presidente Gustavo Petro

Miles de personas que estaban presentes en el desfile militar del 20 de julio en Bogotá, mantuvieron en vilo a los cuerpos de seguridad de la Presidencia que custodiaron el lugar debido a los protocolos. Desde las horas de la mañana, gran cantidad de personas se congresaron en las inmediaciones del Centro Comercial Gran Plaza Ensueño de la localidad de Ciudad Bolívar en Bogotá, gritando consignas a favor del presidente Gustavo Petro, al tiempo que pedían defender el Parlamento.
El Ejército, las Fuerzas Militares, la Armada y la Policía, mantuvieron un celoso cerco en torno para evitar que sucedieran hechos de fuerza, aunque el presidente Gustavo Petro haya advertido que no pueden participar en términos políticos. En ese entonces, no hubo forma de repeler la manifestación de forma violenta, por lo que las órdenes superiores eran precisas para que se llevara a cabo el desfile a toda costa.
Quienes se llevaron la peor parte fueron los medios de comunicación como Caracol Televisión, Noticias RCN, Canal 1, Blu Radio, y demás medios privados, cuando los manifestantes tumbaron las rejillas negras e intentar persuadir el espacio donde se llevó a cabo el desfile, a la espera de que el jefe de Estado hiciera su discurso público de despedida.
Hasta entrada a la tarde, se disolvió la turba donde estaban los espacios de prensa con solo vociferar insultos principalmente hacia los periodistas, aunque cualquier rostro o logo del medio de comunicación, medianamente reconocido como el grupo oficialista, eran objeto de amenazas y epítetos de forma impublicable.
La prensa tuvo serias dificultades para continuar con los espacios de trabajo una vez entrado los manifestantes, ya que, en ocaciones, fueron amenazados cada vez que alcanza una calle donde se manifiestan las personas a favor de Petro. Por algunas horas, el despacho de la presidencia tuvo que darle prioridad a la seguridad, hasta que fue rápidamente desalojado por el mandatario, dado que “la fuerza pública no tiene permitido participar en política”. Una de las mayores preocupaciones de los responsables de la seguridad, era garantizar que los medios saliesen intacto, ya que varios manifestantes eran foco de no continuar con sus trabajos. Las autoridades solicitaron en un momento determinado en abandonar el espacio de prensa, dado que los manifestantes no paraban de criticarlos, además de las autoridades durante el desfile militar y policial.
La presencia de los manifestantes se mantuvo hasta horas de la tarde, al punto de que los senadores, ministros y el presidente han tenido que ser evacuados con camiones blindados a los poderes presidenciales antes de partir al Congreso de la República para llevar a cabo la instalación del periodo legislativo 2026-2030.