
En el proceso de la reforma del Código Disciplinario, la Procuraduría General de la Nación planteó unas cuatro líneas fundamentales para cumplir con los requisitos de la disciplina, como el uso de la Inteligencia Artificial en ocasiones, para de esta manera, reducir en los tiempos que son procesados sin tener que infringir las garantías que proporciona la entidad y que el Gobierno pueda entender cómo mantener las medidas adoptadas como objetivo de ‘aprovechar la experiencia acumulada para construir un régimen disciplinario capaz de responder con mayor prontitud a las exigencias actuales, sin sacrificar las garantías que deben acompañar toda actuación del Estado’.
Esta idea es expuesta en la Procuraduría desde el Hotel Estelar en el municipio de Paipa, Boyacá, en el marco de la XLVII Edición del Congreso Colombiano de Derecho Procesal, cuyo contenido aspirará aclarar los cambios que incluirá la protección de sus derechos para cada sector.
Para adelantarlo, el procurador Gregorio Eljach confirma que cuando la IA plantea todo lo que el usuario pretende investigar y disminuir el tiempo suficiente para tantos trabajos en general, pues la responsabilidad se definiría no por hacer de forma moderna ‘el proceso disciplinario’, sino por vaciar ‘de su fundamento ético’. Esta parte de la iniciativa, incluye un criterio fijo para el tema del cálculo tecnológico y en cada ingreso para percibir por cada búsqueda a realizar, así como la obligatoriedad de revisar ante sus propios ojos.
Otra propuesta se centra en la perspectiva de género, así como en los procesos disciplinarios activos como si fuera una ‘segunda línea’, pues considera que ‘no significa relajar las garantías del investigado. Significa, por el contrario, cualificar la investigación para que efectivamente pueda establecer la verdad, sin los sesgos que históricamente han invisibilizado estas conductas dentro de la función pública’.
Estas reformas exigirán a los entes judiciales para un nivel de notificación más amplio con el cumplimiento de metas y objetivos en cada estructura funcional, resaltando ‘una justicia disciplinaria más ágil no puede ser una justicia con menos garantías; y una justicia más garantista tampoco tiene por qué ser una justicia tardía. Encontrar el equilibrio entre eficacia, modernización, seguridad jurídica y respeto por el debido proceso, es el horizonte que debe orientar cualquier reforma al Código Disciplinario’.
En el caso del amplio campo de la oralidad, Eljach informó que el proceso penal y civil colombiano, serán beneficados por reglas que la oralidad permita ser orientado, como ‘herramienta poderosa de celeridad, de transparencia y de legitimidad de la decisión’.
La Procuraduría plantea el fortalecimiento y la autonomía a administrar con diferentes entidades, orientada a la modernización y a la eficiencia grande de recursos.
Por último, el fortalecimiento de las etapas de proceso, en las que ‘figuras como la notificación por edicto, o la exigencia de autorización previa del sujeto procesal para que una notificación pueda surtirse por correo electrónico, pueden retardar el avance de las actuaciones’. En este punto, podría decirse que la Procuraduría avanza en plenas sesiones con la mayor modernidad.